Una incubadora de empresas es una institución que tiene por objetivo facilitar el surgimiento de emprendimientos o negocios brindando asistencia para que las nuevas empresas sobrevivan y crezcan durante su etapa inicial, en la cual son más vulnerables. 

En general, ofrece por tiempo limitado un espacio físico compartido con otras empresas y una vez vencido éste, las empresas graduadas pueden optar por una nueva localización e independizarse de la incubadora. También puede realizarse una incubación “externa”, para aquellos casos en que es más conveniente para la operatividad del emprendimiento mantener su sede actual (taller, oficina, local, etc), sin la necesidad de trasladarse o radicarse dentro de la incubadora.

Las incubadoras ponen a disposición de las empresas asesoramiento técnico y de gerenciamiento, capacitación y consultoría, financiamiento preferencial, contactos comerciales, la posibilidad de compartir con otras empresas los servicios de agua, energía, comunicación, informática, mantenimiento, limpieza y vigilancia. De este modo, las empresas incubadas pueden acceder a los servicios necesarios para su operación a costos inferiores a los de mercado.

Además, la incubadora cumple un rol fundamental en muchas líneas de financiamiento y subsidios ofrecidas por el Estado, actuando como intermediario entre el organismo otorgante del crédito y el emprendedor, concediendo avales para poder acceder a los mismos, brindando asesoría técnica en la formulación de los proyectos, acompañamiento en la ejecución y rendición de los fondos, etc.